El ARTE DE HABITARTE 

Hay un momento en el que llevas suficiente tiempo trabajándote como para saber que algo falta.
No es que no hayas avanzado. Has avanzado. Pero hay una diferencia entre entender una crisis y verdaderamente integrarla. Entre saber lo que te pasa y poder habitarlo sin que te consuma.
Yo lo conozco bien. Lo veo en las personas con las que trabajo. Y lo estoy viviendo yo misma.
Hay un perro sentado sobre un clavo que gime, pero no tanto como para levantarse.
Eso es lo que ocurre cuando el dolor es real pero todavía no ha encontrado el recipiente adecuado para transformarse en algo.
Innana tuvo que descender al inframundo. Despojarse de todo. Morir simbólicamente antes de renacer. No hay atajo. Pero sí hay diferencia entre descender sola y hacerlo acompañada por quienes conocen el territorio.
La mariposa necesita esforzarse para salir de la crisálida. Ese esfuerzo no es un error del proceso. Es lo que hace fuertes las alas.
Hace casi un año nombré esto por su nombre sin saber del todo lo que era. Ahora lo sé.
Se llama El Arte de Habitarte.
Es un círculo de transformación, no un curso. Un grupo de máximo 12 personas que se reúnen regularmente durante cuatro meses para trabajar la integración de sus propias crisis como camino espiritual. Con astrología evolutiva, con psicología profunda, con el cuerpo, con la escritura.
Sin algoritmos. Sin contenido rápido. Sin respuestas fáciles.
Para personas que ya saben que el camino existe pero necesitan un contenedor real donde atravesarlo.
Si algo de esto resuena, déjame tus datos y hablamos. No hay lista de espera automatizada. Solo una conversación real para ver si este espacio es para ti.
Con presencia,
Rossana